viernes 20 de marzo de 2009




Con la sangre de todos nosotros / versión libre de Las euménides, de esquilo

estreno: sábado 11 de abrilfunciones: sábados 11, 18, 25 / domingos 12, 19, 26 de abril
únicas 6 funciones


En escena: Maura Sajeva, Mauro Alegret, Estefanía Moyano, Maximiliano Gallo, Marcelo Arbach, Lorena Cavicchia, David Picotto, Mariel Bof, Carolina Esteves, Vania Rojas, Carolina Cismondi, Melina Passadore, Gonzalo Dreizik, Ana Balliano, Facundo Domínguez, Adrián Andrada, Lucía Márquez, Rubén Gutiérrez, Bárbara Brailovsky, Alicia Vissani, Héctor Luján, Xavier Del Barco, Marcos Cáceres, Leopoldo Cáceres, Analía Juan (en video)

Asistencia de dirección: Celeste Costello, Eugenia Hadandoniou


Dramaturgia: Versión libre de Las euménides, de esquilo, por daniela martín y el elenco.


Dirección: Daniela Martín


Coproducción La convención teatro - DocumentA/Escénicas

En DocumentA/Escénicas - Lima 364 -´Tel. 4290280 - Córdoba.

miércoles 30 de julio de 2008

Estrenamos



la orestíada de esquilo, puesta en versión

griegos, primera parte
al final de todas las cosas, segunda parte, estreno en septiembre
cierre de la trilogía, comienzos de dos mil nueve

al final de todas las cosas

estreno: Viernes 19 de septiembre
funciones: viernes 26 de septiembre
viernes de octubre
21:30 horas


en escena: maximiliano gallo, estefanía moyano, maura sajeva
entrenamiento físico: melina passadore
luces: rafael rodríguez
diseño gráfico: liminaresdiseño, rafael rodríguez
vestuario/ fotos: melina passadore
colaboración dramatúrgica: maximiliano gallo, gastón sironi, maura sajeva
dramaturgia: versión libre de las coéforas, de esquilo, por daniela martín
asistencia de dirección: bárbara brailovsky
dirección: daniela martín


agamenón ha muerto a manos de clitemnestra
de esas manos asesinas salva electra a su hermano orestes
pero queda presa: veinte años, sirvienta en el palacio
veinte años el sueño de clitemnestra: una serpiente mama leche y sangre de sus pechos
veinte: vuelve orestes, mata a los asesinos, vuelve, mata


al final de todas las cosas es el resultado de la versión libre de las coéforas, segunda parte de la orestíada.
el proyecto propone ofrecer diferentes lecturas, modos de pensar, de hacer y abordar una tragedia griega, entendiendo que no hay modo alguno de contruir una única visión, sino que, indudablemente, todo material narrativo está sujeto a las experiencias, lecturas, contextos, de cada uno de los lectores-realizadores.
el mundo clásico se presenta como una geografía desdibujada para nuestros ojos, en donde el espacio para construir la figura imaginaria de la alteridad se asienta sobre una meseta interminable y ventosa, en donde cada ráfaga deja nuevas formas y nuevas ideas.
en un intento por reconstruir algo de esa geografía, griegos/ al final de todas las cosas/ ofrecen miradas opuestas sobre la puesta en escena de lo trágico.


Coproduce: DocumentA/Escénicas

domingo 22 de junio de 2008

Orestes, Electra, Clitemnestra

En noviembre del 2007 estrenamos Griegos. En marzo del 2008, aunque ya se me había cruzado por la cabeza en algún momneto, decidí que quería, finalmente, hacer La Orestíada entera. Sí, difícil. El proyecto general apunta a investigar las posibilidades de puesta en escena del género trágico desde diferentes modos de abordaje. Cuando pienso en "diferentes modos de abordaje", lo pienso tanto desde la dramaturgia, como desde la actuación, la puesta, el concepto, etc.
Es así que cada una de las tres partes será opuesta a su anterior, y lo único que existirá como nexo es la historia, el recorrido narrativo, esta sucesión de asesinatos y venganzas que deforman la casa de los átridas hasta que los parentezcos quedan reducidos a mera casualidad de le genética.
Para esta segunda parte (versión de Las coéforas, siguiendo con la trilogía), los personajes que estarán en escena son Orestes, Electra, Clitemnestra. Estoy trabajando sobre varios textos, además de Las coéforas: Electra, de Sófocles; Las moscas, de J. P. Sartre, Texto de Electra, de H. Müller... La dramaturgia se asienta, en este caso, sobre el procedimiento de composición intertextual, a la vez que a los fragmentos seleccionados los estoy reescribiendo, esperando arribar a cierta coherencia estilistica y poética.
La búsqueda desde la actuación tiene que ver con la tensión que surge en el cuerpo del actor al tener que decir, enunciar textos clásicos. ¿Qué lugar de lo orgánico es posible para estas textualidades? ¿Desde dónde el actor puede borrar el imaginario histórico que pesa sobre la actuación de tragedias clásicas?
Aparece entonces lo marginal de la historia, y Electra y Orestes pasan a ser punkies, rockeros, raperos, paseando por el costado oscuro de historias oscuras, y encontrando en esas figuras la posibilidad de superar la brecha histórica entre Esquilo, los griegos, y nosotros, en el 2008, mediatizados a morir, más oscuros que la oscuridad misma...
En eso estamos. Con todas las dificultades, y con todos los caminos.
Orestes, Maximiliano Gallo.
Electra, Estefanía Moyano.
Clitemnestra, Maura Sajeva.

martes 8 de enero de 2008

Escritos con tiempo encima


Este fragmento que copio a continuación, es la conclusión de mi trabajo final de Licenciatura en Teatro, para la cual hice una adaptación de Otelo, de W. Shakespeare. El trabajo resultante se llamó cassiOtelo, y fue presentado a público los meses de marzo, abril y mayo de 2005 en la sala MxM, Córdoba. Actuaron Analía Juan, Natalia Di Cienzo (y su reemplazo, Lorena Cavicchia), Bárabara Figueroa Caelles, Andrea Musso (que fue mi reemplazo), y Hernán Sevilla.


Voy viendo (me hacen ver, también), como la idea de adaptar, de reescribir, de trabajar sobre los clásicos me convoca (ahora estoy con Orestes, entre otros, por ejemplo). En fin, estas palabras encierran algunas claves:



"Adaptar Otelo, de William Shakespeare, me introdujo de lleno en una tarea difícil, de un profundo análisis del original, en donde cada operación dramatúrgica se enfrentaba al peso de la tradición, a las previas y múltiples lecturas que ya se han hecho del texto, a las miles escenificaciones que la obra ya tiene: es decir, a la tradición shakesperiana en su totalidad.

Creo que esta es la razón por la que introduzco a la tarea de adaptación la idea de una necesidad dialógica. Uno no dialoga (o monologa, en todo caso) solamente con la obra shakesperiana, uno dialoga (y aquí sí, dialoga) con toda este modo preexistente de “hacer” Otelo; ya sea llevarlo a escena, hacer un análisis literario profundo de temas y sentidos posibles, filmarla, etc. Aún así, los clásicos poseen esa riqueza productiva que permiten que esto suceda (y siga sucediendo) de esa manera. Constantemente acudimos a ellos porque allí encontramos las respuestas que muchas veces necesitamos encontrar.

Me atrevo a afirmar que los clásicos pueden describirse como materiales atemporales, que exceden sus contextos de producción, y se convierten en reflexiones sobre el ser humano y su modo de relacionarse con la humanidad y la divinidad. En este relacionarse, diversas problemáticas surgen: la obtención de poder, el sentido del deber, los mandatos morales constituyentes del ser social, el estatuto del ser, la existencia de lo divino, etc. En este sentido, actualizar un clásico necesita una reflexión profunda de la problemática presentada en la obra original, pero también exige y necesita la meditación de nuestra contemporaneidad y de aquellas similitudes/ diferencias presentes entre los dos campos culturales. Como dice Dubatti, “reescribimos a Shakespeare… para hacerlo nuestro contemporáneo”, y a través de sus palabras, proponer nuevas reflexiones y pensamientos sobre aquello que sucede a nuestro alrededor. La figura de Yago, desde esta perspectiva, es paradigmática: se acerca, inexorablemente, al alcance de los massmedia, a la constante des-comunicación en la que poco a poco nos vamos sumergiendo, a la falta de valores que se erijan de manera modélica.

En el medio, ideas sueltas:
El uso de la palabra en su doble objetivo: dar vida, o matar.
Lo obsoleto, lo muerto, lo caduco.
La necesidad de esperar algo de alguien.
Lo real, en oposición, como un muro.

Cerramos este trabajo con un fragmento de Sanchis Sinisterra, quien analiza aspectos que se han constituido en importantes puntos a trabajar en el transcurso de la investigación.

…adaptar un texto clásico puede ser una operación efectivamente mutiladora, reduccionista, que someta la complejidad de la obra a los tics y las convenciones de una teatralidad complaciente y trivial; o puede ser, en cambio, un intento de traducir los principios y soluciones dramáticas originarios a un sistema teatral diferente, pero asimismo complejo, coherente y, en la medida de lo posible, riguroso.
En este último supuesto, el texto no es tanto adaptado como ‘adoptado’, acogido en un ámbito escénico que se rige por otras normas, que se basa en otros principios, que se orienta hacia otros objetivos, todo él surcado por otros valores y significados.
No es posible ser ‘fiel’ a los clásicos. Todo proceso de adopción a una nueva patria impone renuncias, abandonos, cambios. El ámbito originario, el “hogar” de procedencia ya no existe. El tejido sociocultural y el sistema teatral que dieron al texto su forma y su sentido se diluyen poco a poco en el pasado. Sólo cabe esperar y desear que se produzcan también mejoras, ganancias, crecimiento: una nueva vida. (Sanchis Sinisterra, 2002: 176, 1779)


Algunas ganancias, un cierto crecimiento, una vida nueva/ diferente/ otra, una alteridad proporcional a nuestro modo de concebir y recibir la obra, es el resultado de este trabajo.

De nuevo, entonces:
Palabras, palabras, palabras."
Córdoba, marzo del 2007
asesor del trabajo final: Arq. Santiago Pérez


miércoles 26 de septiembre de 2007

Y estrenamos Griegos

Griegos



Viernes 9, 16, 23 y 30 de noviembre
Sábados 24 de noviembre, 1º de diciembre
21:30 hs.

En escena: Analía Juan, Maura Sajeva, Mauro Alegret.
En piano: Noelia López.
Dramaturgia: Daniela Martín, sobre textos de Carolina Muscará, Gastón Sironi, y propios, y sobre una versión libre de Agamenón, de Esquilo, por D. Martín, G. Sironi, y los actores.
Vestuarios: Valeria Urigu.
Diseño de luces: Rafael Rodríguez.
Fotografía: Melina Passadore.
Diseño gráfico: Rafael Rodríguez.
Asistencia de dirección: Estefanía Moyano.
Dirección: Daniela Martín.



El proceso de construcción de la obra
Hacer clásicos. Hacer una tragedia griega. Hacerla y desarmarla. Faltarle el respeto, ya que tanto respeto nos inspiran.
Partimos de opciones dramatúrgicas múltiples: en un intento por armar una dramaturgia coral, en donde participen muchas voces, se ama una obra en capas, una obra - paisaje, una obra caótica, desprolija, desarmada. Una bacanal griega. Pero entonces, ¿dónde queda esta obra?

Melina Passadore, después de ver un ensayo, me dice: es como si la discusión estuviera en otra parte.
Yo pienso, sí, puede ser. Porque la discusión no está sólo en Agamenón. No hay un trabajo único sobre el sentido de La Orestíada. Hay algunas líneas de sentido que se usan como disparadores, como puntos de partida para que los actores puedan improvisar. La idea de justicia, Ifigenia y su muerte por los vientos, la guerra (la guerra!), los celos, la tiranía, lo salvaje de la maternidad, Casandra y el fracaso del lenguaje. Pero desde ahí, la obra se esparce en varias voces: en las voces de los escritores invitados a participar (Carolina Muscará y Gastón Sironi), en la visión de los actores, en la mirada desde la dirección, en la dramaturgia que se arma y se desarma.
Y la discusión, entonces, se disemina en mil espacios. Como los griegos, a los que todavía leemos, y todavía discutimos.



En síntesis, la historia:
Agamenón, Rey de Argos, parte a Troya, junto a su hermano Menelao, para rescatar a Helena, raptada por Paris. Para calmar los vientos y poder partir de Argos, Agamenón debe sacrificar a Ifigenia, su hija. Clitemnestra, su esposa, se resiste.
La guerra de Troya dura diez años. Durante diez años, Clitemnestra aguarda el regreso de Agamenón, y así vengar la muerte de Ifigenia. Al finalizar la guerra, Casandra, profetisa, hija de Príamo, rey de Troya, es otorgada a Agamenón como botín de guerra.
Agamenón regresa. Regresa con Casandra. Clitemnestra espera. Hace diez años que espera.



En DocumentA/Escénicas. Lima 364. Tel. 4290280

miércoles 18 de julio de 2007

Amor, un manifiesto equívoco (estreno)



Los invito a ver esta obra.
Va a estar los domingos de septiembre, octubre, noviembre,
en DocumentA/Escénicas, Lima 364, Córdoba

El 16 de septiembre estoy ahí, en una escena, leyendo unos textos,
junto a Carolina Muscará y Melina Passadore, entre otros.

Amor, un manifiesto equívoco
una producción de La Piaf Teatro
por
Natalia Álvarez, Joaquín Amuchastegui, Marcelo Arbach, Cipriano Argüello Pitt, Ana Balliano, Mariel Bof, Walter Cammertoni, Cheté Cavagliatto, Lorena Cavicchia, Carolina Cismondi ,Marcelo Comandú, Damián Cortés, Sandra Criolani, Luciano Delprato, Emilio Diaz AbregúFederico Flores, Victoria Gatica, Rodrigo Guerrero, Dean Krivacic, Daniela Martín, Graciela Mengarelli, Carolina Muscará, Lalo Orellano, Melina Passadore, Sol Pereyra, Santiago Pérez, Rosita Ribas, Rafael Rodríguez, Oscar Rojo, Mara Santucho, Jazmín Sequeira, Martín Suárez, Renata Gatica.

(ver más en: http://www.documentaescenicas.blogspot.com/)

miércoles 11 de julio de 2007

Los griegos

En noviembre, en DocumentA/Escénicas, estaremos estrenando una obra sobre la cual estamos actualmente ensayando.
El relato que sirve como origen a esta obra, es la historia de Agamenón, Clitemnestra y Casandra (ver Agamenón, de Esquilo). También utilizamos este texto de Heiner Müller:
Texto de Electra
(...) Agamenón, hijo de Atreo, toma por mujer a Clitemnestra, el hermano de aquel, Menelao, a la hermana de aquella, Helena. Paris seduce a Helena, ella le sigue a Troya y la guerra de Troya comienza. El vaticinio de un adivino destina a Ifigenia, hija de Agamenón y Clitemnestra, a ser la primera víctima de la guerra. Clitemnestra se resiste, Agamenón obedece, Ifigenia mete el cuello debajo del hacha. Clitemnestra comparte su poder y su cama con Egisto, el hijo de Tiestes y asesino de Atreo. Clitemnestra y Egisto matan a Agamenón en el baño con red espada hacha, después del regreso al hogar de éste tras dos lustros de guerra. Electra, la segunda hija de Agamenón, salva a su hermano Orestes de la espada de Egisto y lo envía a Focis. Durante veinte años, sirvienta entre las sirvientas del palacio de la madre, aguarda el retorno de Orestes. Durante veinte años Clitemnestra sueña el mismo sueño: una serpiente mama leche y sangre de sus pechos. En el vigésimo año Orestes retorna a Micenas, asesina a Egisto, con el hacha sacrificial, después a su madre, que plantada ante él con los pechos desnudos grita pidiendo clemencia.

miércoles 6 de junio de 2007

La política en el campo teatral / Szuchmacher


Por Rubén Szuchmacher
“El sentido de la política es la libertad”¿Qué es la política?
Hannah Arendt
Todos los días leemos en el diario noticias sobre política. Esto produce diversos efectos en nosotros, a veces interés, otras indiferencia, otras verdadero desagrado. La política está sospechada en nuestro país sobre todo después de las revueltas del 19 y 20 de diciembre de 2001. Sin embargo, esas mismas revueltas volvieron a hacer entrar en escena a “la política”. La ciudadanía toda pareció darse cuenta de las causas del estado lamentable en que nos encontrábamos: se había roto la ilusión de “lo económico” como única solución tal como lo había planteado el neoliberalismo y se volvía a comprender que “volver a la política” era en realidad la posibilidad de intentar modificar el estado de las cosas. Contradictoriamente se creyó que la culpa de todos nuestros males la tenían “los políticos”, esos señores y señoras que sentados en las oficinas públicas y en el parlamento dirigían, casi sin nuestro consentimiento, los destinos del país. Destino catastrófico según íbamos constatando, pero que sufría (y sufre) los vaivenes de una población que se debate entre la política y la ilusión de su desaparición. Desde la reinvención de la democracia en el ’83, la ciudadanía se fue alejando paulatinamente de la política. Tal vez los años de la dictadura militar, que aterrorizó a todos de manera brutal, horrorosa, fuese la causa de que en el imaginario social se combinara política con terror y eso, internalizado, provocara que los ciudadanos negaran la instancia política, a la que culpaban de ser la causante de tanto horror. Ya muchos polítólogos y estudiosos del tema han tratado la cuestión con profundidad, por eso no quiero extenderme en él, pero quizá sirva para introducirnos en este otro tema de la política en el campo teatral. No podríamos hacerlo sin establecer una relación entre la situación política general del país y el campo particular del teatro.Quizás debamos hacernos algunas preguntas. La pobreza o hasta la ausencia de la discusión política en los ámbitos artísticos ¿no seguirá extendiendo restos de represión provocados por la relación entre la política y el terror arrastrados desde el ’83 a esta parte?Aunque en estos últimos tiempos, como decíamos, la política volvió a ocupar su lugar y relativamente “derrotó” a la economía, lo cierto es que todavía se sigue hablando de “economía” en los ámbitos artísticos, olvidando en ello los conceptos políticos que pueden sostener a los económicos¿Quiénes son los participantes activos en la marcha de los acontecimientos o sea del accionar político en el campo de lo teatral? Forman parte de esto una enorme variedad de “especies” que van desde los artistas del teatro (mal llamados teatristas) hasta los espectadores, pasando por los técnicos, los docentes, los críticos, los investigadores, los funcionarios específicos de las instituciones teatrales tanto públicas como privadas, y también las asociaciones gremiales de actores, de autores, de empresarios de teatros comerciales o de los llamados independientes. Entre todos ellos se va formando una trama en la que se van accionando políticas que marcan el desarrollo de la actividad teatral, trama compleja ya que no es el mismo lugar político el del espectador que el del actor o el empresario teatral.Se suele creer que la marcha de lo artístico es independiente de lo político. Es posible que algo de esto sea cierto en la medida de la cualidad de autonomía de la obra de arte. Pero también, en este campo se incluyen aquellas actividades teatrales que no son consideradas “artísticas” y que son sin duda, teatro. Que participemos de la ilusión de que cada uno desde su actividad, ya sea la de producir obras, ya sea la de criticarlas, o las de ver espectáculos no está participando activamente en la marcha, en el destino del teatro en general, no sólo se equivoca sino que además, dadas ciertas capacidades intelectuales, puede ser considerado como un acto de irresponsabilidad.Veamos un ejemplo: en estos tiempos, la actividad teatral que tenemos está muy desarrollada. Existen muchos espectáculos y teatros en la ciudad y también en el país, se vuelve a hablar de la vuelta del espectador al teatro, se editan muchos libros sobre investigación y crítica teatral, pero en el hacer, en la actividad febril de la producción no aparece una pregunta que parece casi obligada ¿cómo fue que se llegó a esto y en donde estamos parados a partir de esto? ¿quién lo avala? ¿cuáles son los rumbos a los que se llega? Y esto es un pensamiento político sobre la situación, estas son preguntas políticas que implican una constante evaluación de los hechos.Como muchas otras cosas, el pensamiento político desapareció de la reflexión en el campo teatral. Y no me refiero aquí a las obras que traten sobre temas políticos o eventos como teatro x la identidad, que apelan a la historia reciente o pasada. Me refiero al conjunto de acciones, y esto es política, que arman el diseño de teatralidades, de organizaciones, de discursos, que le dan materialidad al teatro.En esta situación la política es inevitable, aunque se crea lo contrario, pero la construcción de la política en este entrecruzamiento se va dando sobre la política negada. Esta política del campo teatral llevó al rediseño de la actividad teatral apuntando a una hiperactividad que, si bien parece muy alentadora, en definitiva está montada sobre bases menos vivificantes que lo que se cree. Una de esas bases es la desocupación y la falta de trabajo en la sociedad en general y en la pequeña burguesía en particular, clase o capa que provee los sujetos que suelen dedicarse al teatro; la falta de perspectivas en los campos de trabajo tradicionales han hecho que la actividad teatral, barata y a sangre humana, se desarrolle de manera descontrolada, fogoneada por los proyectos políticos de los mentores de los gobiernos democráticos. Esto genera lo que se podría llamar la política de la reproducción: centros culturales, talleres de teatro por doquier, alumnos en las instituciones oficiales que desbordan el espacio físico de las clases, cantidades de salas y salitas, teatro gratis en calles y plazas, entre otras estructuras. Se puede pensar livianamente a partir de esta actividad incesante de lo artístico, en una sociedad que puede entregarse al ocio, puesto que tiene las necesidades básicas resueltas. Pero, en esto, hay más desesperación que verdadera vocación. Simultáneamente el público forma parte de la hiperactividad, alentando estas acciones. El consumo indiscriminado parece más una oferta y compra de supermercado que la participación en la cultura. En otros casos, llenando o vaciando los teatros con una lógica variable y compleja que se sujeta a sus propias posibilidades de formación social y cultural con las que participa en el arte teatral.Otro ejemplo: la discusión estética o artística casi ha dejado de existir y esto es un acto de la política teatral. Los artistas, los críticos, los directores de los teatros oficiales, los investigadores, el público participan de esta ”desaparición” . ¿Qué significa esta “desaparición” de la discusión sobre el arte en este campo? No sólo significa el descrédito de la estética y de la reflexión artística sino que consolida la continuidad del pensamiento “económico” sobre el pensamiento “político”. Y en este caso lo político, es decir aquellas acciones para el desarrollo de una cosa, olvidan la “cosa” y se ocupan solamente de las cuestiones que hacen a su supervivencia, sin saber demasiado por qué y para qué.Los participantes del campo teatral reproducen en el seno de ese campo las mismas características que tiene el país en cuanto a su organización política. En el caso del país en general lo que está en juego es el bienestar general con el derecho al trabajo, la educación, la salud, etc., en el campo específico del teatro lo que está en juego es la producción de obras teatrales en la que todos los agentes mencionados participan. No hay neutralidad, todos en el más mínimo acto, accionan sobre el campo en su conjunto y de esto, deberíamos hacernos definitivamente responsables. Los creadores del campo teatral, específicamente aquellos que se ocupan de producir: los directores, los empresarios, los actores, los académicos, parecen considerar que de ellos y sólo de ellos dependerá la valoración de la cultura y, entonces, imponiendo criterios que, allí donde suele haber materiales inexpresivos o creaciones confusas descubrirán y promoverán hechos supuestamente espirituales.Insistiendo en ello, se cae en la tentación de olvidar lo complejo y en vez de considerarse parte de la compleja red artística se juega el papel de estar en un lugar superior, como miembro de una clase sobreelevada de lo teatral.Si el campo teatral es parte del campo general, cómo no encontrarnos con las corporaciones culturales que dominan cada decisión en las instituciones públicas, como no ver la presencia de mafias, cómo no van a existir los pequeños negocios y los grandes negocios, en proporción claro, el teatro no es una industria cultural –como sostiene algunos equivocadamente – y entonces la circulación de dinero es verdaderamente pequeña en relación con la sí efectivamente industrias culturales.Las discusiones económicas que tienen por tema los presupuestos anuales de los teatros, la acumulación de subsidios para la supervivencia, las obras que se crean bajo la guía de un posible festival o una gira, los criterios dominantes de comercialización, la recopilación de puntaje en la academia, todo esto forma parte del sistema económico que mide su producción a partir de modelos unívocos. En las formas de la sociedad competitiva, estas acciones se miden exclusivamente por el éxito en el mercado laboral. Y las reflexiones que se desprenden de ello están sujetas a este mercado. El pensamiento estético y teoría artística parece ser que son antieconomicistas.¿Dónde se discute hoy de arte, de estética, de la Obra con mayúscula? ¿Dónde están los debates acerca del sentido de las políticas de gestión en los teatros oficiales? ¿Quién cuestiona hoy por hoy el significado de dedicar al teatro Nacional al teatro Cervantes sin ninguna relación crítica con el material textual histórico? ¿En donde hay reflexiones sobre la relación entre mercado y cultura en el campo teatral? ¿Quién polemiza con la creciente mercantilización en la formación de elencos en los teatros oficiales? ¿Dónde está el reconocimiento de que la política negada altera los criterios de becas y de cursos y que la hiperactividad que se mencionaba más arriba multiplica el sistema de premios?La política se va haciendo a escondidas, sin debates, sin opiniones, en secreto, usando rumores, que son obviamente formas instrumentales de la política, pero que dejan el sabor de lo no constituido.En otros casos, aún cuando hay reclamos y cuestionamientos, la táctica es la indiferencia, la anulación del otro, el dejar al otro con la palabra en la boca.Pareciera que la sociedad teatral rehuye de las discusiones políticas porque no quiere verse cuestionada en la diversidad. Por eso omite la política, desarrollando la política negada, activando el autoritarismo como manera de control.Me permito citar aquí a la filósofa Hannah Arendt, que en su obra incompleta: ¿Qué es la política?, escribe: “Aquí de lo que se trata más bien es de darse cuenta de que nadie comprende adecuadamente por sí mismo y sin sus iguales lo que es objetivo en su plena realidad porque se le muestra y manifiesta siempre en una perspectiva que se ajusta a su posición en el mundo y le es inherente. Sólo puede ser y experimentar el mundo tal como éste es “realmente” al entenderlo como algo que es común a muchos, que yace entre ellos, que los separa y los une, que se muestra distinto a cada uno de ellos y que, por este motivo, únicamente es comprensible en la medida en que muchos, hablando entre sí sobre él, intercambian sus perspectivas. Solamente en la libertad de conversar surge en su objetividad visible desde todos lados el mundo del que se habla. Vivir en un mundo real y hablar sobre él con otros son en el fondo lo mismo, y a los griegos la vida privada les parecía “idiota” porque le faltaba esta diversidad del hablar sobre algo y, consiguientemente, la experiencia de cómo van verdaderamente las cosas en el mundo.Ahora bien, esta libertad de movimiento, sea la de ejercer la libertad y comenzar algo nuevo e inaudito, sea la libertad de hablar con muchos y así darse cuenta de que el mundo es la totalidad de estos muchos, no era ni es de ninguna manera el fin de la política – aquello que podría conseguirse por medios políticos; es más bien el contenido auténtico y el sentido de lo político mismo. En este sentido política y libertad son idénticas y donde no hay esta última tampoco hay espacio propiamente político.”Siguiendo en esta línea de pensamiento, podemos decir que reinstalar el debate político, el accionar político, hacerlo claro y transparente, configurar espacios de debate reales, no ficticios, en todos los ámbitos: en los teatros, en organismos públicos, en la Universidad, en las escuelas de teatro, en la prensa, etc. podrá permitirnos transformar continuamente el campo teatral que requiere definitivamente de la libertad.
Agosto, 2004

martes 15 de mayo de 2007

Dando vueltas por la cabeza...

¿Cómo funciona la memoria en el arte?
¿Cómo se hace cuerpo, obra, palabra, grafía?
¿Cómo nos nombramos?
¿Qué nombramos y qué elegimos olvidar?

Los hilos de la memoria: eso intentamos rastrear.
Qué nos antecede, y qué decidimos dejar atrás.

En el medio: la creación de mundos posibles, mundos donde poder volver a recordar y olvidar.

Melina Passadore/ Daniela Martín.

martes 3 de abril de 2007

Posibilidades



Estoy mirando el tiempo pasar. Intento capturar algún instante.

En un pedazo de papel. En la inmovilidad de un gesto.

Intento detener el tiempo. Para decir "esto hemos sido". "Así ha sido". Intento detener el movimiento.

Después entiendo: el tiempo sólo tiene una única posibilidad, intransigente, impasible, insoportable: moverse.

Dejo estos papeles, entonces, al tiempo, y a sus posibilidades.

Seremos, de todas formas, seremos.

miércoles 21 de febrero de 2007

Documentar

Documento:
material, registro, huella, marca, rastro, vestigio, traza, inscripción...

Documentar la actividad teatral -en cualquiera de sus formas, en cualquiera de sus manifestaciones- es tratar de imprimir en las estanterías de la memoria eso efímero que es el teatro en sí.
Documentar, como acto, como búsqueda, como investigación, es indagar en el paso de esa perecedera materialidad por nuestros ojos, perfilar el contorno de lo inasible, descubrir en los restos del muerto un último suspiro.
Un gesto que se desvanece, una mirada que se esfuma, un paso inconcebible, el cuerpo que se desintegra en su espectacularidad.
Documentar es -vanamente, a veces- detener el tiempo en una foto, en un papel, en un archivo. Es proteger la memoria de la memoria misma.
Investigar, por otro lado, es aferrarse al objeto de estudio, descuartizarlo, diseccionarlo frente a la vista de todos, desangrarlo con su misma sangre, desarmarlo y mostrar sus vísceras. Es ingresar al cuerpo del otro, y mirarlo por dentro, con los ojos del otro, con el cuerpo del otro.
Me pregunto, ahora, en este instante, sobre el vínculo entre la documentación como acto y la investigación como hecho. Cuál es el lazo. Su ligadura.
Quizás uno desemboque en el otro. Quizás no. Hoy creo que la documentación puede abrir nuevas puertas. Que documentar puede ser un nuevo modo de relacionarse con la materialidad de un objeto de estudio. Y que -lenta, pausadamente- la investigación formal puede abrir sus puertas, dejar caer sus límites, entregar sus hipótesis y permitir nuevas formas.
Que el acto de documentar puede entenderse, entonces, también como un modo de investigar.
Con el ojo en las estanterías.
Con las manos en el cadáver.
Con la sangre en el cuerpo propio.

lunes 19 de febrero de 2007

Recuperación de la memoria de tres referentes del teatro cordobés


Éste es mi primer trabajo de investigación y documentación, el cual fue realizado en DocumentA/Escénicas (Centro de documentación y producción en artes escénicas).




























El proyecto centró su mirada en la trayectoria de tres directores de teatro de Córdoba: Roberto Videla, Graciela Ferrari y Paco Giménez. Como resultado, se realizó un CD Rom (diseñado por Grupo Quantum), en el cual se puede encontrar: fotos de espectáculos, documentos varios (programas de mano, etc.), entrevistas, prensa. También se puede leer la investigación.

Equipo de trabajo:

Daniela Martín: Investigación, búsqueda documental, entrevistas, diseño del recorrido del CD. Cipriano Argüello Pitt: Director.
Grupo Quantum (Andrés Argüello Pitt, Leandro barbero, Sofía Goya): Diseño multimedia. Sebastián Sánchez y Grupo Quantum: Digitalización de imágenes.
Ediciones Documenta (Gabriela Halac y María pía Reynoso): Edición
Gastón Sironi: Corrección de la investigación.




viernes 16 de febrero de 2007

Casas que dicen. Las salas de teatro independiente de Córdoba














Casas que dicen

"Casas que dicen" es la segunda investigación de carácter documental realizada en el Centro de Documentación de DocumentA/Escénicas (también en formato CD Rom). Al mismo tiempo, es la primera edición del Centro.

Casas, casas que hablan
galpones perdidos, encontrados
encontrados por el hueco de una cerradura
mirar y descubrir el escenario perfecto,
salas metidas en huecos
(en los huecos la escena crece).

Casas, casas que dicen:
cuentan, narran, muestran,
representan, representan, representan.

Casas que dicen reconstruye lentamente, como bitácora, como informe, como investigación, la historia de las salas de teatro independiente de la ciudad de Córdoba (Argentina): sus búsquedas, sus objetivos, el devenir de su existencia.
Casas que dicen es, en cierto modo, una bitácora de trabajo donde leer algunas notas, algunas ideas, algunas sensaciones. Sólo eso: una bitácora, un imposible refugio teórico, una insensata búsqueda citadina. En Casas que dicen se reúnen las salas, las casas, los galpones de Córdoba, edificios de paredes derribadas, levantadas a fuerza de puño y con sangre de escena.

Casas tomadas, casas vacías, galpones al viento, galpones con gente, casonas mediterráneas, casas, casas que dicen, y que hacen.

Equipo de trabajo:
Daniela Martín: Dirección, investigación, búsqueda documental, diseño del recorrido del CD.
Melina Passadore: Fotografías de espacios. Cuidado y tratamiento del material digital.
María Pía Reynoso: Diseño gráfico
Rafael Rodríguez: Diseño multimedia. Edición sonora.
Gastón Sironi: Cuidado de la edición.
Cipriano Argüello Pitt: Asesor general.

Ediciones del Centro de Documentación, 2006, 200 ejemplares.